China en los tiempos de Trump

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Editor y columnista en El Economista. Maestro en Dirección Internacional.


En tiempos de guerra la certidumbre es un bien escaso, pero en tiempos del presidente Trump la certidumbre representa un paraíso.

En este año y a través de la nostalgia se recuerdan los tiempos de la fortaleza en los organismos multilaterales, el libre mercado y la cooperación. Hubo una vez un orden mundial.

El embajador de China en México Chen Daojiang recordó la semana pasada y de manera pedagógica la ubicación de su país frente al mundo. “Ningún mar en calma hizo experto a un marinero”, recordó el embajador.

Certidumbre, cooperación y creatividad son algunos de los rasgos que China ofrece al mundo. Se tratan de coordenadas que generan estabilidad y prosperidad.

Los espacios son oportunidades perdidas. El presidente Xi Jinping acudió al Foro de Davos en 2017 mientras que el presidente Donald Trump amenazaba a México con pagar un muro fronterizo. La señal fue clara.

El proteccionismo es enemigo no solo del libre mercado, también de la cooperación. Donald Trump ha destruido una de las herramientas más potentes del soft power de su país: USAID.

Del otro lado de la moneda se encuentra la diplomacia; en su momento, la estadounidense se extendía a lo largo y ancho del planeta. Hoy, Trump ha demolido la diplomacia porque ha dejado de creer en sus aliados.

El embajador Chen Daojiang vincula la cooperación con la diplomacia. Interesante mirada en tiempos en los que regiones como Latinoamérica se ha convertido en una especie de archipiélago: islas que se dan la espalda.

Veamos lo ocurrido en pasado fin de semana en Colombia: una cumbre Celac-África desangelada. Tres presidentes latinoamericanos de 33. Ya no funcionan ni la Celac ni la OEA.

El embajador Daojiang recuerda otro rasgo de su país: corazón. En su país, comentó Daojiang, los chinos al nacer ya traen su ración de comida y un salario. No es un milagro económico; es un sistema de planeación orientado al crecimiento.

En efecto, el año pasado, la producción de robots industriales creció 28%, y la de automóviles eléctricos superó los 16 millones de unidades.

Mientras que Donald Trump vive del pasado y aplica acciones de coacción, no solo a sus rivales, principalmente a sus aliados y particularmente a países como México, China piensa en el futuro y en la cooperación.

Hace 20 años el anterior párrafo sonaría a broma. En 2026, es una realidad.

Se llega más lejos si se va acompañado, comenta el embajador.