Petro abraza a Maduro

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Editor y columnista en El Economista. Maestro en Dirección Internacional.


No sorprende que Gustavo Petro arropara al dictador Nicolás Maduro luego de que Estados Unidos duplicara el precio por su cabeza: 50 millones de dólares, y le diera luz verde al Pentágono para poner sobre la mesa la posibilidad de realizar operativos en la misma Venezuela en contra de narcotraficantes, es decir, del mismo Maduro.

El narcotráfico financió la campaña de Gustavo Petro, y su hijo Nicolás, desvió parte del dinero para enriquecerse.

Comprarse dos casas, un coche Mercedes Benz y ropa en Salvatore Ferragamo y Carolina Herrera, con el sueldo de diputado, suena a milagro (como en México le ocurre a “Dato Protegido” alias Diana Karina Barrera y a su esposo, el diputado de Morena Sergio, Gutiérrez Luna).

Fue la propia esposa de Nicolás Petro, Daysuris Vásquez, la que reconoció que el viejo narcotraficante Samuel Santander Lopesierra, alias El hombre Marlboro, y el hijo del contratista Alfonso Hilsaca, alias El turco, investigado por nexos con el paramilitarismo, entregaron a Nicolás Petro 386 mil dólares.

Nicolás Petro reconoció que el dinero que recibió estaba destinado a financiar la campaña presidencial de su padre, y aunque se quedó con una suma significativa, parte de los fondos fueron a parar a las arcas de la campaña. Según dijo el Fiscal General asignado al caso, la campaña de Gustavo Petro no informó que el presupuesto había excedido los topes permitidos.

Nicolás fueron detenido el 29 de julio de 2023. A él lo acusaron de lavado de activos y de enriquecimiento ilícito; a ella también de enriquecimiento ilícito y de violación de datos personales. Su proceso penal va lento. ¿Presiones del papá?

Al caso de Nicolás Petro se le suma otro proceso judicial sobre el financiamiento de la campaña de hoy presidente. El choque entre Laura Sarabia, otrora jefa de gabinete y canciller, con Armando Benedetti, exembajador en Caracas y hoy jefe de gabinete, produjo la revelación de llamadas telefónicas entre ellos donde Benedetti le dice a Sarabia que él ayudó a conseguir 3.7 millones de dólares para la campaña, y añade: “Lee cómo empezó el hijueputa 8,000 y por qué empezó, ahí está la clave de todo”.

El proceso 8,000 hace referencia al caso judicial contra el expresidente Ernesto Samper, acusado de recibir dinero del narcotráfico para su victoria de 1994. Cuando la revista Semana le preguntó a Benedetti por el origen del dinero para Petro, reconoció que los donantes “no eran emprendedores”.

El enfoque moral sobre el entorno del narcotráfico, para Petro, es personal. Públicamente el presidente de Colombia ha dicho que “la cocaína no es más mala que el whisky”, o si se prefiere, el dinero del narco es bienvenido a la campaña poque no es más malo que el dinero lícito.